Cuando el espectador es consiente de ese carácter antinatural de su presencia allí como testigo, el hecho teatral empieza a tomar una dimensión superior.Los personajes se vuelven modificadores absolutos de la realidad, aparece la tensión y las historias dejan de ser recreadas y empiezan a ser creadas. En ese momento la historia sobre el escenario se genera, transcurre y finaliza en ese momento, sin una génesis literaria ni artística... el teatro se confunde con la realidad, porque sobre el escenario se genera realidad.
La intimidad y su elaboración desde los mecanismos de los actores y la aceptación del público, es quizá, uno de los gestos más importantes que tiene el teatro para construir su propio universo.
Julio Chiorazo